Un paso importante

Amigas 01¿Os habéis parado a pensar cómo se tejen, entretejen y deshacen las amistades? Muchas, yo diría las más, surgen de encuentros casuales; otras llegan de la mano de otras amistades; y algunas las buscas a propósito. Pero todas ellas, por lo general, tienen en común el que son el encuentro de dos almas con la misma sintonía, que no gemelas. Porque en las amistades -como en el amor- hay muchas ocasiones en que las personas son como dos polos opuestos que se complementan, y otras en las que parecen hechas con el mismo molde. Así se tejen la mayoría.

Pero para entretejerlas hacen falta grandes dosis de cariño y de amor; de tiempo y dedicación; de afecto y sinceridad; de charlas en el café, o en el parque, o en el campo o en casa del otro, o en el trabajo; de intercambio de sentimientos, vivencias, experiencias e información.

Y para deshacerlas. ¡Qué sé yo! Malentendidos, frialdad, distanciamientos, enojos, envidias, celos o, simplemente, dejar ir. Yo, a veces, pienso que soy especialista en esto último porque conservo pocas amistades de aquellas que surgieron en mi niñez, adolescencia y juventud. Y eso que sigo viviendo en la misma ciudad y frecuentando prácticamente los mismos lugares que me vieron crecer.

Pero hoy he dado un paso importante en pro de la amistad. Utilizando las redes sociales he contactado con unas amigas que hacía tiempo no veía. Una es una antigua compañera de colegio, de la que me alejé yo a propósito porque juzgué mal su conducta, cuando yo no soy quién para juzgar a nadie. Lo cierto es que ahora está enferma y creo que he hecho bien en dar el paso, aunque no sé si recibiré respuesta. Otras son dos amigas de las que tenía cuando trabajaba y con las que hace mucho, muchísimo tiempo, que no me siento a tomar un café. De éstas espero pronta respuesta.

Sea como fuere, estoy satisfecha. Me siento feliz de haber dado ese paso para contactar con ellas. Y me encantaría poder recuperar su amistad. Porque aunque ellas no lo sepan a ciencia cierta, no me importa proclamar a los cuatro vientos que las quiero. Y por eso no dudo en afirmar que me gustaría reincorporarlas a mi vida, a esta vida de la que nunca debieron salir.

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El viaje de mi vida

Auf dem WegSe puede viajar de un sitio a otro y disfrutar del paisaje, de pueblos, de ciudades, de las personas que viven en ese entorno y aprender cosas nuevas.

Normalmente, se suele salir de viaje cuando se va de vacaciones y, estos días, suelen ser de relax: intentar cargar las pilas para volver a nuestro lugar de origen con energías renovadas.

A mí, personalmente, me gustaría hacer un viaje a un lugar de fantasía (esto suele darse en los cuentos) donde todo fuese felicidad y armonía y los problemas, que asolan hoy en día a la sociedad, no existiesen. Todo se compartiría y nadie sería más que nadie. Pero esto es una utopía y el mundo real en el que vivimos es muy diferente.

Se puede viajar dentro de uno mismo y conocerse mejor, pero éste es un viaje por la mente que entraña riesgos y, a veces, se puede caer en un pozo sin fondo donde, quizás, no se encuentre la salida.

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La medalla de Miguel

Cocina 02Tres hombres trabajan a diario en la cocina del restaurante de Jiménez. Alfredo se encarga del horno y los guisos, Marcos es el repostero y el tercero, Miguel, prepara las ensaladas y la carne a la plancha.

De vez en cuando Jiménez, el jefe, un tipo flaco de nariz aguileña, le dice a Miguel que no se olvide de partir el pan y echarlo en los cestillos, o le pide que ordene la estantería de las hortalizas, o le grita, “Miguel, deja las ensaladas y prepara dos bocadillos de lomo con pimientos”. A Miguel, en cuanto escucha la voz ronca, contundente de su jefe, le tiembla el cuchillo que tiene en la mano derecha y parte el tomate en trozos cada vez más grandes y desiguales.

—Sí, sí, ahora mismo —dice Miguel a la vez que esparce el tomate sobre los platos.— Una, dos, tres…veinte ensaladas, sí, ya están todas.

—Por tus muertos, date prisa —vuelve a vociferar el jefe.

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La noche había sido larga

taza01La noche había sido larga, muy larga, pues Alejandra no había conseguido pegar ojo en ningún momento. En su cabeza se habían agolpado ideas a cual más absurda y que atentaban, directamente, con su buena salud mental, por lo que era urgente para ella el contrarrestar sus pensamientos con alguien de toda confianza, que tuviese los pies en la tierra y fuese más cuerdo, mucho más cuerdo que ella.

Todavía no había nadie levantado en su casa a esas horas, así que tendría que esperar. Mientras tanto intentaría poner en orden las ideas en su alocada cabeza.

Por fin amaneció uno de los habitantes de la casa, su hermano Richard.

—¡Ey, hermanita! ¿Qué haces levantada tan pronto? ¿Te has caído de la cama? ¿O es que no te has acostado? —preguntó preocupado Richard a su hermana.

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Relato

atletismo01Estuve este día de primavera compitiendo en la pista de atletismo.

Yo me preparé bien, aquel día anduve unos seis kilómetros para llegar hasta Burlada. Después de guardar la bolsa de deporte en el vestuario, comencé el calentamiento previo a la carrera.

Aun no teniendo el calzado apropiado para saltar a la pista, decidimos los cuatro correr en la competición de la distancia de cuatrocientos metros, concretamente en los relevos de 4 por 400 ms.

Me ofrecieron sustituir a un atleta que por causa de un malestar no podía formar parte en su grupo de corredores.

Todavía desconozco el nombre de los muchachos, todos éramos jóvenes, yo tenía veintitrés años y aquella fue mi última carrera de competición en las pistas de atletismo.

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Me escabullo

Me escabullo 01A veces me cuesta encontrarme conmigo misma. Intento atraparme, pero me escabullo. Eludo mi mirada. Me hablo, pero me cierro en un hermetismo tal que me es imposible arrancarme ni una sola palabra. Quiero ser yo hasta tal extremo que me atrinchero, me meto en mi caparazón y me niego a salir por temor no sólo a enfrentarme a los demás sino también a mí misma.

Son tantos los fantasmas que pululan dentro de mi ser que tengo miedo hasta de encararme con la imagen que pueda devolverme el espejo.

Sé que soy débil. Y aún así me reconozco fuerte. Soy hermosa, pero en mí reside también la fealdad. Soy libre y esclava. Soy mujer y no por ello dejo de ansiar en ciertas ocasiones la masculinidad. Soy trabajadora y extremadamente vaga. Soy calma, quietud, y un huracán. Soy emociones y puro sentimiento, aderezado con pequeñas dosis de raciocinio. Soy aire puro y enrarecido. Soy pues pura contradicción.

¿Quién me puede salvar? Sólo encuentro una respuesta: “Yo”. ¡Qué difícil de pronunciar! Y es que está hecha a base de energía, sí; pero combinada con grandes dosis de soledad.

¿Me quiero? Quizá… Eso es algo que tengo que pensar. Quizá no lo suficiente. O quizá sí. No lo sé. Hoy no lo sé. Mañana sí, tal vez mañana…

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Abriendo una puerta mágica

Parece mentira pero ya ha pasado un año, sí, un año haciendo aquello que mi mente ansiaba hacía mucho tiempo, pero que nunca se atrevía a hacer. Un día como hoy decidí abrir la puerta a un mundo lleno de magia e ilusión, decir que no fue tarea fácil ni todo fluyó como un río bravío, sino más bien como manantial dosificando su goteo lentamente.

Cuántas horas acostado en mi cama con mi cuaderno y mi lápiz como única arma, esperando a que vendría ella a visitarme, la amiga creatividad que no siempre está ahí, pero cuando te viene a visitar yo la aprovecho al máximo, y bebo hasta la última gota como si de un zumo se tratara. Al principio te costaba llegar y otras cuando venías, llegabas como un tornado y era complicado enlazar todo debido a la velocidad con que salía todo, pero enseguida me ponía a viajar sin moverme de mi mesa y por arte de magia todo se ralentizaba y todo iba fluyendo de mi cabeza pausado y lento, encontrando esa calma que lleva a centrarse y escribir con sosiego.

Alguna vez la puerta se cierra (famosos bloqueos) pero yo busco a mis musas para tratar de salir cuanto antes de este estado. Mis musas son simples, la lectura, la música y no podía faltar ella, “AMY LEE”, que siempre está ahí con su mirada penetrante y sin decir nada hace que encuentre el camino cuando he perdido el rumbo, su mirada es mi brújula. Mi mente es el mejor tope que tengo para que esa puerta no se cierre por mucho tiempo. Es una forma muy bonita de descubrir algo único que hay dentro de cada persona, único e irrepetible, un potencial que está ahí esperando a que vayas a por él y lo saques afuera como una forma de expresarte a tu manera.

Esta amiga ha hecho que mirar hacia dentro se convierta en reflexión y decidir que no se quede dentro de forma perecedera, la experiencia me ha demostrado que antes de que se vuelva tóxico, es más productivo y satisfactorio convertirlo en algo honesto y bonito para plasmarlo en el papel. Una riada que inunde mi mente de ideas creativas, una puerta se abre ¿pero habrá más puertas por abrir?, lo dejo a tu elección, con un intento que hagas habrás superado muchos niveles a nivel personal. Dejo esta pregunta a modo de reflexión para todos, ¿si puedes abrir esta puerta por qué no vas a poder con las demás?

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Contigo un día al mes

Elisabette - Contigo un día al mesUn día al mes la vida te trae a donde estoy. Desaparece por dos horas “Elisabette” y aparece tu amá.

Ya con tiempo compro el huevo kínder de chocolate que tanto te gusta. Estando contigo me olvido de todo, tan sólo estamos tú y yo. Nuestro pequeño espacio para que sepas que pienso en ti y que te quiero con todo mi corazón. No me basta pero aprovecho cada instante como si fuera el último segundo de mi vida.

Y me encanta hablar contigo hombrecito de nueve años. De vez en cuando me haces alguna pregunta, pero muy pocas, como si tuvieras miedo a saber más ¡Pregunta cariño! Que seguro tendré una respuesta lo más adecuada posible, pues tú eres mi niño.

Mientras estamos surge algún que otro beso y abrazo y gracias a Dios los recibes con agrado,

Y yo te los doy para que te llegue mi amor y cuando te sientas decaído en tu día a día de niño, te acuerdes que tu amá estará una vez más para jugar hablar… CONTIGO UN DÍA AL MES.

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Buscando un respiro

Elisabette - Buscando un respiroLa vida se vuelve difícil a medida que van pasando los años y nos vienen las cosas que nos cuesta llevar.

Intentas o quieres estar con los pocos amigos que te aprecian. Un apoyo, un respiro para el estrés de emociones.

Se echa de menos los tiempos en que eran pocas las cosas malas de la vida, donde la tranquilidad reinaba, todo era más fácil de conseguir, donde confiabas más en la gente y te hacía sentir bien el relacionarte.

Ahora, con las fuerzas minadas y enfermo el cuerpo por perder demasiadas cosas que desaparecieron por el camino, ahora, puedo ser feliz muy pocas veces, pues cuesta luchar y me dejo las fuerzas en cada paso que doy.

Menos mal que a pesar de todo siempre hay alguien que de algún modo tira de tu mano y consigues que tu tiempo sea más liviano y al fin encuentras un respiro.

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