Lo que siente María

09Como todos los días, María se prepara para ir al trabajo que desde hacía poco tiempo había conseguido.

Todavía le costaba levantarse por las mañanas, pero luego, durante el día, se encontraba mejor. Las personas que eran sus compañeros eran muy majas y simpáticas; si alguna vez tenía algún problema o dudas, le ayudaban, y no les molestaba ni se quejaban. También María tenía más interés en este puesto de trabajo, porque en otros sitios donde había estado antes, muchos no le dirigían la palabra y le miraban como si fuera un bicho extraño. Ella pensaba que era porque, como tomaba algunas pastillas, le dejaban como si estuviera un poco atontada, y le costaba más tiempo realizar cualquier actividad. Parecía siempre una tortuga por lo lenta que iba.

No sabía si durante mucho tiempo iba a encontrarse tan bien como se sentía en aquel momento. Lo más importante es que había empezado a notar un cambio, pero también porque la gente que le rodeaba tenía un comportamiento más respetuoso y agradable con ella.

No sabía qué pasaría en el futuro, pero en el día a día del presente que estaba, se sentía bien y era lo mejor.

• María Montes •

Condena a un destierro

08Todo comenzó hace seis años aproximadamente, Nacho estaba pasando una mala etapa. Hacía años que sufría una fuerte depresión, pero nadie veía que realmente le pasara nada. La familia, el trabajo, los amigos, todos decían que eran cosas suyas, pero en realidad a Nacho le ocurría algo bastante amargo y duro que le hacía sentir mal.

Empezó un ir y venir de médicos de todo tipo sin dar con lo que le pasaba en realidad, hasta que un día un doctor le dio un diagnóstico: trastorno bipolar. Todo se le cayó encima, no sabía qué hacer, por dónde tirar o cómo afrontarlo. Pasó un tribunal médico donde le dieron una incapacidad y entonces comenzaron los verdaderos problemas.

Todo ha ido de mal en peor, se metió en sí mismo sin saber qué hacer. El día a día era terrible, no quería levantarse de la cama ni salir de casa, la gente empezó a darle de lado y la familia no le apoyaba lo suficiente. Fue dando tumbos de psiquiatra en psiquiatra y de asociación en asociación, pero su malestar y su tozudez a no ver que tenía que continuar con su vida y dejarse ayudar no le dejaban avanzar.

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Casi Neptuno

07Óscar nació en Donosti, tenía unos padres que le querían mucho. Su madre tuvo un parto difícil, fue por cesárea, y por ello lo trataban con mucha dedicación. Óscar se sentía feliz en su casa del puerto, no tenía muchos amigos, pues sentía que no era como los demás.

Un día, cuando tenía siete años, sus padres tuvieron que ir de viaje, pero lo que tenía que ser un viaje con feliz regreso, se convirtió en una tragedia. Sus padres murieron en el accidente.

Óscar quedo solo, el quedarse sin familia lo dejó sumido en la desesperanza. A los pocos días, decidió meterse mar adentro, no se dignaría a vivir solo. Poco a poco fue adentrándose en el mar, el agua estaba helada, notaba el frío hasta dentro de los huesos, pues era invierno. Siguió adentrándose en el mar, cuando llegó a un remolino pensó: “ahora me reuniré con mis padres”, pero notó que en el remolino podía respirar y que, tras zarandearle el mar, no pasaba nada. Se quedó muy sorprendido, descubrió su poder de respirar debajo del agua así que, por un lado había buscado la muerte, pero por otro, estaba encantado con su nueva habilidad. Salió del mar andando por el fondo.

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¡Querer es poder! ¡Fijo que yo lo consigo!

06─ ¡Diantres! ¿50 kilos me sobran?

─ Pues sí, tan diantres. ¡50 kilos! Aquí lo dice esta tabla ─dijo Mila─. ¡120 kg es casi el doble de tu peso ideal, señorita, casi dos Anas! Esto es muy serio, pero mucho.

─ ¡Casi dos Anas! ¿O sea que debería desaparecer una? ─pregunté horrorizada.

─ Así es ─contestó atenta la enfermera.

Mi cara se expandió en una mueca de incredulidad y sorpresa. La temperatura de mi cuerpo entró en ebullición en la consulta de enfermería, donde, el ligero calor hasta entonces existente, era provocado por la tenue luz que entraba por la única ventana que daba a la calle.

No pude evitarlo. Lágrimas de rabia y de vergüenza, hasta entonces contenidas, comenzaban a surcar mis redondas mejillas, dejando huellas brillantes conforme llegaban a su fatal destino.

─ ¿Cómo me ha podido pasar? ¿Qué he hecho mal? Aunque… me lo merezco.

El silencio se adueñó de la sala donde ella me controlaba el azúcar y el peso, además de la tensión.

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La casa de la llanura

05En lo más alto de la llanura había una casa pequeña con un huerto a su lado, donde vivía una familia: cuatros hijos y los padres.

Julen era el hijo pequeño, cuando su madre se puso de parto el tiempo era muy malo, frío y lluvia durante toda una semana, así que el terreno para llegar a la casa estaba complicado y la comadrona tardó en llegar, el parto se estaba complicando, llevaba muchas horas y no avanzaba, la mujer empezó a tener miedo. Cuando llegó la comadrona, justo había nacido el bebé, tuvo tiempo de cortar el cordón umbilical y limpiarlo, pero se encontró con un bebecito con un color muy rojizo y con una evidente dificultad al respirar, síntoma de que el niño había sufrido en esas horas. Así que tenían que llevarlo al hospital porque su vida estaba en un hilo.

Con el temporal, el padre cogió el coche junto con el mayor de los hijos y fueron al hospital. El padre en el hospital recibió la peor noticia que quería oír, el niño había sufrido durante el parto y las secuelas de esto hacían que el niño tuviese problemas de salud. Así fue, el niño crecía con más lentitud y mentalmente más despacio, nadie sabía hasta dónde podía llegar todo.

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La Miga

04bTodo empezó a los doce años cuando un tren arrolló y mató a mi amiga. Yo no lo supe pero sospecho que aquel accidente cambió mi manera de ser, de pensar y de sentir. Tardaron unos años en diagnosticarme esquizofrenia y bulimia atípica. Intenté llevar la vida normal, estudié y trabajé sin éxito pero nunca estaba satisfecha (angustia y ansiedad). También intenté tener relación con amigas y pareja, tampoco lo conseguía, porque me invadían pensamientos negativos que me hacían sufrir.

Ahora que soy consciente de que esos pensamientos puedo cambiarlos por otros más positivos, me encuentro más contenta, satisfecha y tranquila. Gracias a mi madre tengo un techo y un plato de comida y ninguna preocupación económica.

Estoy ilusionada con el deporte, ANASAPS, el barrio donde vivo, mis amigas y el cine, y me siento afortunada de vivir con mi madre y mi perrita.

Desearía en el futuro ser lo más independiente que pueda, para mí es importante tratarme bien y tratar a las demás personas bien.

• Pan •

Hay días mejores

solAdiós verano caluroso hasta quemar, ladrón de horas de sueño, calor asfixiante y agobiante.

Suspirando por un poco de aire fresco, me levanto temprano y paseo a gusto a mi perrita. Es ella quien me lleva, adormecida yo por una noche revuelta, entre abrir ventanas adormecida a una hora en que las agujas del reloj nos dicen que ya ha entrado la noche con su frescor, pero hay días que ni tan siquiera de noche refresca.

Ven otoño con tu brisa sin frío, otoño querido y deseado, por mí ven ya que mis días y noches serán mejores.

Esforzándose cada día

caminoNació como un niño normal y corriente, creció en una familia humilde, se formó en la escuela, se divertía como todos los niños, los estudios que realizó fueron la ESO. Fue creciendo en un entorno donde no había mucho dinero, le salían trabajos esporádicos de contratos de 6 meses y a veces campañas de trabajo. Del dinero que ganaba, una parte se la quedaba él y otra se la daba a su familia.

Por aquel entonces se divertía saliendo con sus amigos, bebía alcohol y tomaba drogas, así todos los fines de semana. Fueron pasando los años con esa clase de vida, hasta que un día empezó hacer cosas extrañas, fuera de lo normal, y entonces fue al médico, le hicieron unas pruebas y le diagnosticaron una enfermedad mental.

El médico le diagnosticó una Esquizofrenia Paranoide, su familia se dispuso a gestionar con el médico todo lo que había que hacer, para que él pudiera llevar una vida como es debido, dentro del grado de minusvalía que la enfermedad le había ocasionado. El médico gestionó los papeles para que le asignaran una pensión con el grado de minusvalía que tenía y una medicación, y así pasó un tiempo y luego lo llevaron para que estuviera ocupado durante unas horas en un centro para personas con trastorno mental grave. Y así, él fue a ese centro donde cuidaban de las personas, ocupándolas con trabajos muy fáciles de hacer. Él, al final, poco a poco, se fue adaptando a la nueva situación, e iba consiguiendo metas.

Salía de excursión con el centro y las personas encargadas de él. Empezó a lograr objetivos y a demostrarse a sí mismo y a la sociedad que podía ser útil y romper el estigma que hay en la sociedad sobre las personas con trastorno mental grave.

Y así fue pasando el tiempo, meses, años, ejercitándose, colaborando en las tareas y cumpliendo con los objetivos marcados. Y ahora está en una residencia donde lo cuidan y donde acabará sus días.

• Jacinto •

Los muros sociales

Muro 03bEra un frío día de invierno, las siete de la mañana. Como de costumbre, Esteban estaba sentado y leyendo el periódico. Se centraba en su desayuno antes de acudir a su centro ocupacional. Ya le quedaban pocas horas paran coger el autobús que le llevaría a su destino.

Esteban tenía un trastorno de personalidad y cada día se enfrentaba a lo que ello suponía. Tal y como venían los días, los dejaba irse. Se limitaba a convivir con ese trastorno, conociendo cuáles eran sus limitaciones y cuáles sus valías, dejando a un lado sus barreras, como si estas no existieran, y teniendo fijación en sus actitudes como persona. Era como si en esos días no existieran sus limitaciones, sólo las cosas buenas que hacía y que tenía.

Otras veces se topaba con otros tipos de problemas: los muros sociales, esos muros parecían más difíciles de superar, pero Esteban sabía qué tenía que hacer, ÉL LO SABIA. A veces esos muros tenían forma de discriminación, otras de exilio social por ser diferente. De hecho en su ciudad había centenares de ellos, pero él al levantarse todos los días, desayunaba, pensaba en sus tareas por hacer y acudía al centro. Esteban no se rendía nunca ya que por muy irrompibles que pareciesen, cuando caían y tocaban el suelo, hacían libres a las personas con enfermedad mental.

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Recordando a mi madre

Madre 02Mis recuerdos se remontan a los cuatro añitos, entonces vivía en un internado de San Sebastián, mis padres eran pobres y mi madre esquizofrénica, pobrecita mía. Recuerdo que esperaba ansiosa la visita de mi madre, como agua de mayo, esos ojos azules, esa mirada profunda de alegría por verme y de su pesar por no tenerme.

Pero todos los domingos llegaban, estaba con ella todo el día, mi madre compraba un pollo, comíamos sentadas en un banco de los jardines de alrededor del internado.

Yo era feliz y recibía un millón de besos y abrazos, era un rayo de sol para mi corazón. En el internado era bien atendida por las monjas, yo no entendida muy bien por qué estaba separada de mis padres. No quería a mi padre, pues con mi mente de niña pensaba que no ayudaba a mi madre. Murió cuando yo tenía siete, no lloré, guardé en el cajón de mis tesoros la foto y no la miré más.

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