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Casi Neptuno

07Óscar nació en Donosti, tenía unos padres que le querían mucho. Su madre tuvo un parto difícil, fue por cesárea, y por ello lo trataban con mucha dedicación. Óscar se sentía feliz en su casa del puerto, no tenía muchos amigos, pues sentía que no era como los demás.

Un día, cuando tenía siete años, sus padres tuvieron que ir de viaje, pero lo que tenía que ser un viaje con feliz regreso, se convirtió en una tragedia. Sus padres murieron en el accidente.

Óscar quedo solo, el quedarse sin familia lo dejó sumido en la desesperanza. A los pocos días, decidió meterse mar adentro, no se dignaría a vivir solo. Poco a poco fue adentrándose en el mar, el agua estaba helada, notaba el frío hasta dentro de los huesos, pues era invierno. Siguió adentrándose en el mar, cuando llegó a un remolino pensó: “ahora me reuniré con mis padres”, pero notó que en el remolino podía respirar y que, tras zarandearle el mar, no pasaba nada. Se quedó muy sorprendido, descubrió su poder de respirar debajo del agua así que, por un lado había buscado la muerte, pero por otro, estaba encantado con su nueva habilidad. Salió del mar andando por el fondo.

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Recordando a mi madre

Madre 02Mis recuerdos se remontan a los cuatro añitos, entonces vivía en un internado de San Sebastián, mis padres eran pobres y mi madre esquizofrénica, pobrecita mía. Recuerdo que esperaba ansiosa la visita de mi madre, como agua de mayo, esos ojos azules, esa mirada profunda de alegría por verme y de su pesar por no tenerme.

Pero todos los domingos llegaban, estaba con ella todo el día, mi madre compraba un pollo, comíamos sentadas en un banco de los jardines de alrededor del internado.

Yo era feliz y recibía un millón de besos y abrazos, era un rayo de sol para mi corazón. En el internado era bien atendida por las monjas, yo no entendida muy bien por qué estaba separada de mis padres. No quería a mi padre, pues con mi mente de niña pensaba que no ayudaba a mi madre. Murió cuando yo tenía siete, no lloré, guardé en el cajón de mis tesoros la foto y no la miré más.

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Sueños

Gaviotas 01A veces, la imposibilidad de tener más cosas o situaciones nos lleva a soñar. Soñar con una casita donde vivir con mi amigo que casi es un hermano para mí. Poder ver a Patxi más a menudo, que durmiese alguna vez en mi casa, no tener tantos altibajos, poder ir a Donosti y no tener que estar tan apretada con el dinero.

Son tantas las cosas que pensamos que nos faltan y a veces escuchas que hay que vivir con lo que se tiene, pero los sueños están para soñar y aunque soy un poco ambiciosa y aunque sepa que tal vez no se cumpla nada, yo me atrevo a soñar despierta, pues como decía Calderón, la vida es sueño y los sueños son posibles o no posibles, ahí están para luchar por ellos, y si algo se consigue, mejor.

Tenemos el poder de imaginar y sentir por un segundo que todo podría ser posible y creemos que tal vez algo se cumplirá, por eso a pesar de todo, no perdemos las esperanzas y seguimos soñando porque es bueno soñar.

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Retorno o encuentro con mis raíces

Inside of a train carriageSemana de vacaciones en Donosti: me siento como un caballo de carreras, faltan pocos días para marcharme ya y mi cuerpo y mi mente están a mil por hora. Este fin de semana he tenido que parar en seco porque estaba muy acelerado, nada, deja el cuaderno y el boli y coge tu otra herramienta que son las dos ruedas, por fin un poco de relax (desconexión), vamos, un alivio para esta cabecita. Necesito reencontrarme con mis orígenes para rellenar huecos tanto mental como físicamente; también mi olfato necesita de esos olores a verde y costa, no sé, la tierra cala mucho, te invade interiormente de forma bestial, a lo grande, son muchos años fuera y eso influye mucho en cuerpo y alma, en fin, seguiremos contando los días para experimentar con las sensaciones que nos depara el norte. Pero necesito intentar hacerlo de forma pausada, no como siempre, que parece que se me acabase el tiempo, necesito hacerlo tranquilo y disfrutar así de cada momento y que mi mente entre en un estado de éxtasis, no sé, lo necesito tanto. Pararme a pensar y reflexionar qué ha sido de mi vida aquí en Nafarroa, ver si ha sido positivo o no, por otro lado me da un poco de miedo el recuentro, no vaya a engancharme y me dé por quedarme. (2-6-2014) Bueno, empieza la cuenta atrás, mañana me voy a Donosti y de paso a hacer una visita a mi pueblo (Legazpi), ahora estoy en el hospital pero me da igual, es sólo rutina, demasiado acelerado para dormir, pero también creo que es algo normal. (3-6-2014) Bueno, voy para allá, 8:30 y ya estoy en el autobús, aunque no he empezado bien, ayer preparando la comida me lesioné y tuvieron que ponerme puntos, nada me puede hacer perder esta oportunidad, estoy demasiado mentalizado como para quedarme en el dique seco. A ver qué tal el viaje en tren, hace años que no uso el tren, aunque me gusta más que el autobús. 9:40 Estoy esperando en el andén y no sé qué tengo, soy como un imán que los atraigo a todos, ya están aquí los Testigos de Jehová, en fin, respira hondo y di simplemente “no me interesa”, ahora que veo el folleto que me han dado me fijo en las fotos del folleto y caigo en que se me ha olvidado la cámara, una cosa que tendré que hacer: fotografiar mentalmente. Ya en el tren, vaya lío con los vagones, y hala, a usar la suela de la zapatilla. Relaja tío, que estas de vacaciones, siéntate y a escribir, que sabes que te relaja mogollón. Estoy pasando bastante calor por que el tiempo está peor que yo y creo que me he vestido de 3 estaciones, yo que sé, viendo el interior del tren pienso cómo avanza esto de la tecnología, la última vez que monté en tren fue un talgo viejo y un expreso, en fin, maldita nostalgia, aquí estoy, en preferente, entre trajes y corbatas, me siento como una bombilla fundida, pero bueno es un mundo nuevo para mí, así que a observar, qué me encanta, soy como un radar, y el tío del carrito para arriba y para abajo haciendo interferencia en mi ángulo de visión, y encima vaya precios, menos mal que soy de la vieja escuela y llevo provisiones. Llevo mucho tiempo sin coger vacaciones y me invade una sensación rara, no sé cuánto me va a afectar mentalmente, de momento estoy en el limbo, este olor a nuevo del vagón que se entremezcla con el aire es molesto para mí, no me llegan señales positivas a mi mente (odio el olor a nuevo), no me dice nada (recordatorio), tengo que escribir sobre una experiencia que viví el fin de semana pasado, en concreto el sábado por la mañana.

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