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El tren de la vida

SEGUNDO CLASIFICADO DEL CONCURSO DE RELATOS 2016

11Era primavera y como en todas las estaciones del año la naturaleza nos ofrecía unos paisajes hermosos. Tintados de lindos colores que merecían pararse a contemplarlos y retenerlos en las retinas o en su caso poder hacer fotografías si llevabas el equipo adecuado para poderlo poner en el álbum de los recuerdos.

Las flores comenzaban a salir, decoraban los campos cercanos a la carretera y a la orilla del río, siendo una vista maravillosa. En los árboles, los brotes anunciaban que iban despertándose y que nacerían nuevas ramas y flores que irían abriéndose y mostrándonos todo su esplendor.

Como cada año, yo, Irene, era una niña que en mis vacaciones escolares viajaba a Asturias para ver a mi familia, a mi abuela. Esta ciudad siempre me encandiló y como se dice: era mitad Pamplonica y mitad Asturiana y no podía decidir cuál de las dos ciudades me tiraba más, así que no decidí y me quedé con mis dos hermosas ciudades.

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Los muros sociales

Muro 03bEra un frío día de invierno, las siete de la mañana. Como de costumbre, Esteban estaba sentado y leyendo el periódico. Se centraba en su desayuno antes de acudir a su centro ocupacional. Ya le quedaban pocas horas paran coger el autobús que le llevaría a su destino.

Esteban tenía un trastorno de personalidad y cada día se enfrentaba a lo que ello suponía. Tal y como venían los días, los dejaba irse. Se limitaba a convivir con ese trastorno, conociendo cuáles eran sus limitaciones y cuáles sus valías, dejando a un lado sus barreras, como si estas no existieran, y teniendo fijación en sus actitudes como persona. Era como si en esos días no existieran sus limitaciones, sólo las cosas buenas que hacía y que tenía.

Otras veces se topaba con otros tipos de problemas: los muros sociales, esos muros parecían más difíciles de superar, pero Esteban sabía qué tenía que hacer, ÉL LO SABIA. A veces esos muros tenían forma de discriminación, otras de exilio social por ser diferente. De hecho en su ciudad había centenares de ellos, pero él al levantarse todos los días, desayunaba, pensaba en sus tareas por hacer y acudía al centro. Esteban no se rendía nunca ya que por muy irrompibles que pareciesen, cuando caían y tocaban el suelo, hacían libres a las personas con enfermedad mental.

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Hoy he llorado

Animales 04Porque os echo de menos a ti sobre todo mi principito, a mis dos gatos, sé que están bien con vosotros pero les echo de menos.

Ahora que la gripe me atrapa y me siento cansada con las fuerzas minadas ahora os recuerdo y os echo de menos.

Pero todo pasa, la gripe desaparecerá y tendré más fuerzas para afrontar mi vida que de un tiempo a esta parte se ha vuelto más apagada. La medicación calma mis nervios pero hace que desaparezca el ánimo y la esperanza. Hoy me siento triste y por eso he llorado.

Sueños que no pudieron ser, me pregunto qué hubiera sido de mí si las circunstancias me hubieran sido favorables. Hubiera sido feliz, ya no puedo decir que soy feliz, me ha quitado demasiado la vida.

HOY HE LLORADO.

Hija mía

Padre e hija 01Hija mía, es mejor vivir en un camino alegre que llorar de pena ante algo interminable.

Tengo trastorno bipolar pero lucho por mejorar día a día. Cuando estoy contento, tus anhelos son mi sosiego; tu esperanza recorre todo mi cuerpo como las aguas del río tranquilo fluyen al mar.

Tienes que saber, también, que otras veces, como me ocurre a mí, esta agua discurre tempestuosa y arrastra todo lo que encuentra a su paso, y puedes, incluso, quedarte atrapado por en su fondo y no resurgir. Pero es, entonces, cuando todo vuelve a la calma y mi alma callada vuela y se encuentra, de nuevo, en tu camino.

A veces, me siento acorralado, quizás, perdido. Habrá buenos y malos momentos. Pero, hija mía, si sabes sobreponerte encontrarás una razón para ser feliz. Te indico el camino, pero tu destino sólo lo puedes forjar tú misma. No conozco el final porque yo, todavía, estoy en este trayecto. Pero si respetas a los demás y te dejas querer, al final, encontrarás la felicidad y, con ella, tu libertad como ser humano que es capaz de amar a los demás.

Hija mía, un día crecerás y yo no estaré allí para protegerte. Pero recuerda siempre que, aunque a veces he tenido mis altibajos, yo siempre te he querido y, me encuentre donde me encuentre, encontrarás esa paz interior en la que siempre has estado y lograrás ubicar, por fin, el trayecto en el que un día hallarás la felicidad lo mismo que la encontré yo.

• El Azor •

Al ras del suelo

Vuelo 01Como ese ave que va perdiendo la fuerza de sus alas, y por más que las bate no logra remontar el vuelo, hasta llegar a ras del suelo, hoy estoy así, pero no es nada nuevo. Mañana seguro que volaré alto, y es que soy como el ave fénix, siempre consigo resurgir de mis cenizas y regenerarme, decía que no era nuevo, pues esta montaña rusa emocional en la que me veo inmerso hace tiempo es así, subiendo y bajando sin saber cuándo. Muchas veces a ras del suelo, pero luchando para no estrellarme, pues la experiencia me dice que cuesta mucho más elevar el vuelo desde el suelo, demasiado poco combustible en el tanque de la autoestima como para elevarse.

En ese sitio uno se siente tan pequeño que no se siente persona, en ese sitio da igual qué día sea porque el tiempo se ha parado, en ese sitio gritas en silencio y te frustras porque nadie te oye, en ese sitio sabes que nadie te oye pero gritas sin parar “abrázame y sácame de aquí”, en ese sitio despiertas de tus pesadillas y compruebas que nada ha cambiado y que es igual soñar porque todo está igual.

De pronto algo te llama la atención y te hace reaccionar, es ella, tu amiga la ilusión, que recorre e invade tu mente y te recuerda que vivas el presente y dejes ese pasado tan tormentoso lejos, muy lejos, el futuro pues, no seas un visionario y déjalo que fluya y se acerque poco a poco, no te aceleres y pausadamente pon unos reactores en esas alas tan débiles, deja de dar coletazos a ras del suelo y sal disparado de esas arenas movedizas. Vuela alto hacia el horizonte tratando de buscar la felicidad a tu manera. Por muy pequeña que sea, aférrate a ella, si la pierdes nunca serás capaz de encontrar el camino de vuelta, vívela, siéntela, haz de ella una herramienta en tu día a día y por supuesto no dejes que nadie te la quite, pues tienes derecho a ser feliz.