Retorno o encuentro con mis raíces

Inside of a train carriageSemana de vacaciones en Donosti: me siento como un caballo de carreras, faltan pocos días para marcharme ya y mi cuerpo y mi mente están a mil por hora. Este fin de semana he tenido que parar en seco porque estaba muy acelerado, nada, deja el cuaderno y el boli y coge tu otra herramienta que son las dos ruedas, por fin un poco de relax (desconexión), vamos, un alivio para esta cabecita. Necesito reencontrarme con mis orígenes para rellenar huecos tanto mental como físicamente; también mi olfato necesita de esos olores a verde y costa, no sé, la tierra cala mucho, te invade interiormente de forma bestial, a lo grande, son muchos años fuera y eso influye mucho en cuerpo y alma, en fin, seguiremos contando los días para experimentar con las sensaciones que nos depara el norte. Pero necesito intentar hacerlo de forma pausada, no como siempre, que parece que se me acabase el tiempo, necesito hacerlo tranquilo y disfrutar así de cada momento y que mi mente entre en un estado de éxtasis, no sé, lo necesito tanto. Pararme a pensar y reflexionar qué ha sido de mi vida aquí en Nafarroa, ver si ha sido positivo o no, por otro lado me da un poco de miedo el recuentro, no vaya a engancharme y me dé por quedarme. (2-6-2014) Bueno, empieza la cuenta atrás, mañana me voy a Donosti y de paso a hacer una visita a mi pueblo (Legazpi), ahora estoy en el hospital pero me da igual, es sólo rutina, demasiado acelerado para dormir, pero también creo que es algo normal. (3-6-2014) Bueno, voy para allá, 8:30 y ya estoy en el autobús, aunque no he empezado bien, ayer preparando la comida me lesioné y tuvieron que ponerme puntos, nada me puede hacer perder esta oportunidad, estoy demasiado mentalizado como para quedarme en el dique seco. A ver qué tal el viaje en tren, hace años que no uso el tren, aunque me gusta más que el autobús. 9:40 Estoy esperando en el andén y no sé qué tengo, soy como un imán que los atraigo a todos, ya están aquí los Testigos de Jehová, en fin, respira hondo y di simplemente “no me interesa”, ahora que veo el folleto que me han dado me fijo en las fotos del folleto y caigo en que se me ha olvidado la cámara, una cosa que tendré que hacer: fotografiar mentalmente. Ya en el tren, vaya lío con los vagones, y hala, a usar la suela de la zapatilla. Relaja tío, que estas de vacaciones, siéntate y a escribir, que sabes que te relaja mogollón. Estoy pasando bastante calor por que el tiempo está peor que yo y creo que me he vestido de 3 estaciones, yo que sé, viendo el interior del tren pienso cómo avanza esto de la tecnología, la última vez que monté en tren fue un talgo viejo y un expreso, en fin, maldita nostalgia, aquí estoy, en preferente, entre trajes y corbatas, me siento como una bombilla fundida, pero bueno es un mundo nuevo para mí, así que a observar, qué me encanta, soy como un radar, y el tío del carrito para arriba y para abajo haciendo interferencia en mi ángulo de visión, y encima vaya precios, menos mal que soy de la vieja escuela y llevo provisiones. Llevo mucho tiempo sin coger vacaciones y me invade una sensación rara, no sé cuánto me va a afectar mentalmente, de momento estoy en el limbo, este olor a nuevo del vagón que se entremezcla con el aire es molesto para mí, no me llegan señales positivas a mi mente (odio el olor a nuevo), no me dice nada (recordatorio), tengo que escribir sobre una experiencia que viví el fin de semana pasado, en concreto el sábado por la mañana.

Tengo que escribir mi anti-diario, es una forma de decir que no me gustan, no me han gustado nunca los diarios, me parece un absurdo el estar como obligado a escribir todos los días, ¿y si en ese momento estas bloqueado o has tenido un mal día? prefiero que fluya y salga algo original a la hora de escribir y no que sea algo forzado a estar ordenado como en un esquema. El ir al baño va a estar complicado, aun teniéndolo cerca, no sé si van a fumar o qué, pero está saturado. Tengo ganas de llegar, bajarme del tren y que todos mi sentidos empiecen a trabajar y a llenarse de los sonidos, vistas y olores que tiene el norte que invaden mi cerebro de recuerdos que se convierten en sensaciones maravillosas. Cojonudo necesitaba una tregua y esto ya está cambiando, por lo menos paisajísticamente hablando, hemos pasado ya por el paso de Dos Hermanas, Alsasua, qué recuerdos, sábados a la noche con la cuadrilla de potes, y la travesía cicloturista, ya queda menos para ver mi pueblo (Legazpi), estoy un poco ansioso, y emocionado a la vez, la tierra tira mucho, hoy ha sido sólo de pasada, pero mañana cuando baje me emborracharé de amigos, sitios, comida y cariño, tengo que empapar mi cuerpo y mi mente como si se tratara de una esponja. Museo de hierro, de los pastores, ferrería de Mirandaola y no puede faltar una visita al santuario de Aránzazu (Arantzazuko ama), las campas de Urbia y el Aizkorri ritual para todo buen montañero del Goierri. A medida que nos vamos acercando va bajando la temperatura en Donosti, había olvidado ya lo frondosos que son los bosques, es El Amazonas en comparación con donde vivo ahora, bueno Legazpi, mañana te invado, hoy le toca a Donosti, la pena es el paseo nuevo que está destrozado por el último temporal, y hay que darse un rodeo del copón aun así ya me he recorrido medio Donostia a la tarde, mañana día de recuentro en Legazpi, comida en la sociedad y a reírnos del tiempo recordando, ha estado bien pero tengo que dosificar el tiempo y a la noche de vuelta a la capi, es lo que echo en falta allí, el trasporte, los horarios y lo bien comunicado que esta todo. Hoy, y aprovechando que el tiempo acompaña, me he aventurado y he alquilado una tabla y un neopreno en la Zurriola, y aunque me he metido unas cuantas leches ha sido divertido y estimulante. Voy a tratar de dosificar y no quemarme al segundo día, pero es que hay tantas cosas a mi alcance que es una pasada, mañana trataré de tomármelo con más calma. Decirlo es una cosa y hacerlo otra, seguro que a las 9 de la mañana ya estoy en la playa dando mi paseo matutino. Luego iremos a ver la puesta de sol al espigón y antes de la cena paseo por la arena obligado, si pudiera pedir un deseo pediría que todos mis días terminarían así, este olor a costa te regenera el cerebro por completo, yo creo que tengo más neuronas que cuando llegué, encima esto es un hervidero de gente y mi radar de observador está a tope. Disfruto mucho sentado, descansando mi cuerpo, pero con mi mente en guardia ante el lenguaje personal de las personas, aprendo y me relaja mucho, así sentado en una terraza del bulevar con una infusión y observando es como encuentro el equilibrio. Al hotel a ducharme y a cenar, lo que es una pasada es cómo fluye de mi mente y no paro de escribir, definitivamente Donosti es una buena fuente de inspiración y creatividad. Incluso el sabor del croissant o como leches se diga me trasporta a mi niñez con mis padres en Donosti, es curioso cómo pasa del paladar y la nariz y mi mente se pone a trabajar en plan hemeroteca. ¡Ah! he estado en mi pueblo y aunque pasan los años nada cambia en mi mente, además me invade la melancolía, pero me agrada esa melancolía tan positiva para mí, cena con los amigos, poteo incluido por la zona tantas veces recorrida en mi adolescencia, recuerdos, risas y demás, ha sido muy ameno y relajante y la cuadri me anima a bajar más a menudo, que se me echa de menos. Bien por esas palabras y la magia que tienen, pues hacen que me sienta una persona normal y entendida, amigo-terapia, igual me inventé una palabra nueva je je… la verdad es que me llevo mucha positividad de este recuentro con los amigos y mis raíces, ahora se disipan todas las dudas que circulaban por mi mente y se queda abierta a la reflexión, ilusión y futuros planteamientos de cara a las vacaciones.

Estos reencuentros siempre son buenos de cara a no olvidar de dónde venimos y lo que somos, gracias a las culturas de esos pueblos donde crecimos y nos criamos, te hace ver que por muchos años que pases fuera no importa, porque el vínculo es muy fuerte, para toda la vida diría yo, es mi gran recompensa, poder disfrutar de ello con todos los sentidos, pongo toda la carne en el asador y todo mi empeño para que la próxima vez que me encuentre con mis raíces no tengan que pasar tantos años. Porque de estas experiencias siempre aflora lo mejor de nosotros. De vuelta otra vez a Donosti, que queda mucho que hacer para rematar este viaje y volver con las pilas cargadas.

• Katu beltza •

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