Archivo de la etiqueta: emociones

Hija mía

Padre e hija 01Hija mía, es mejor vivir en un camino alegre que llorar de pena ante algo interminable.

Tengo trastorno bipolar pero lucho por mejorar día a día. Cuando estoy contento, tus anhelos son mi sosiego; tu esperanza recorre todo mi cuerpo como las aguas del río tranquilo fluyen al mar.

Tienes que saber, también, que otras veces, como me ocurre a mí, esta agua discurre tempestuosa y arrastra todo lo que encuentra a su paso, y puedes, incluso, quedarte atrapado por en su fondo y no resurgir. Pero es, entonces, cuando todo vuelve a la calma y mi alma callada vuela y se encuentra, de nuevo, en tu camino.

A veces, me siento acorralado, quizás, perdido. Habrá buenos y malos momentos. Pero, hija mía, si sabes sobreponerte encontrarás una razón para ser feliz. Te indico el camino, pero tu destino sólo lo puedes forjar tú misma. No conozco el final porque yo, todavía, estoy en este trayecto. Pero si respetas a los demás y te dejas querer, al final, encontrarás la felicidad y, con ella, tu libertad como ser humano que es capaz de amar a los demás.

Hija mía, un día crecerás y yo no estaré allí para protegerte. Pero recuerda siempre que, aunque a veces he tenido mis altibajos, yo siempre te he querido y, me encuentre donde me encuentre, encontrarás esa paz interior en la que siempre has estado y lograrás ubicar, por fin, el trayecto en el que un día hallarás la felicidad lo mismo que la encontré yo.

• El Azor •

Al ras del suelo

Vuelo 01Como ese ave que va perdiendo la fuerza de sus alas, y por más que las bate no logra remontar el vuelo, hasta llegar a ras del suelo, hoy estoy así, pero no es nada nuevo. Mañana seguro que volaré alto, y es que soy como el ave fénix, siempre consigo resurgir de mis cenizas y regenerarme, decía que no era nuevo, pues esta montaña rusa emocional en la que me veo inmerso hace tiempo es así, subiendo y bajando sin saber cuándo. Muchas veces a ras del suelo, pero luchando para no estrellarme, pues la experiencia me dice que cuesta mucho más elevar el vuelo desde el suelo, demasiado poco combustible en el tanque de la autoestima como para elevarse.

En ese sitio uno se siente tan pequeño que no se siente persona, en ese sitio da igual qué día sea porque el tiempo se ha parado, en ese sitio gritas en silencio y te frustras porque nadie te oye, en ese sitio sabes que nadie te oye pero gritas sin parar “abrázame y sácame de aquí”, en ese sitio despiertas de tus pesadillas y compruebas que nada ha cambiado y que es igual soñar porque todo está igual.

De pronto algo te llama la atención y te hace reaccionar, es ella, tu amiga la ilusión, que recorre e invade tu mente y te recuerda que vivas el presente y dejes ese pasado tan tormentoso lejos, muy lejos, el futuro pues, no seas un visionario y déjalo que fluya y se acerque poco a poco, no te aceleres y pausadamente pon unos reactores en esas alas tan débiles, deja de dar coletazos a ras del suelo y sal disparado de esas arenas movedizas. Vuela alto hacia el horizonte tratando de buscar la felicidad a tu manera. Por muy pequeña que sea, aférrate a ella, si la pierdes nunca serás capaz de encontrar el camino de vuelta, vívela, siéntela, haz de ella una herramienta en tu día a día y por supuesto no dejes que nadie te la quite, pues tienes derecho a ser feliz.

Buscando un respiro

Elisabette - Buscando un respiroLa vida se vuelve difícil a medida que van pasando los años y nos vienen las cosas que nos cuesta llevar.

Intentas o quieres estar con los pocos amigos que te aprecian. Un apoyo, un respiro para el estrés de emociones.

Se echa de menos los tiempos en que eran pocas las cosas malas de la vida, donde la tranquilidad reinaba, todo era más fácil de conseguir, donde confiabas más en la gente y te hacía sentir bien el relacionarte.

Ahora, con las fuerzas minadas y enfermo el cuerpo por perder demasiadas cosas que desaparecieron por el camino, ahora, puedo ser feliz muy pocas veces, pues cuesta luchar y me dejo las fuerzas en cada paso que doy.

Menos mal que a pesar de todo siempre hay alguien que de algún modo tira de tu mano y consigues que tu tiempo sea más liviano y al fin encuentras un respiro.